Sawabona-sikhona. Ubuntu: Aprender de los errores

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(foto: Lagunkan)

Ayer se compartieron unas polémicas fotografías vía redes sociales en las que mi compañera y amiga Nela de Lagunkan, trabajaba una actividad con los niños de una guardería en la que su perro Lukas aparecía como un toro de los encierros de San Fermín mientras jugaba con los niños al tradicional juego del pilla-pilla. Reconozco que la impresión que tuve fue mala, muy mala. Me impactó ver a Lukas así y que Nela se hubiera prestado a ello. Mi primer impulso fue el de escribirle un correo, o un mensaje, llamarla… incluso escribirle un comentario en las redes sociales; sin embargo, hice lo que la experiencia me dice que es lo mejor, reflexionar. La gente que me lea, se preguntará ¿sobre qué? ¿qué hay que pensar? Parece que la crítica está clara, las entidades que trabajamos desde el respeto y el cariño hacia los animales y, particularmente, las que nos dedicamos a las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA), no podemos prestarnos a promocionar ninguna actividad o evento en el que se dé a entender que estamos a favor de esta “fiesta”… Todo cierto, y, sin embargo, si hay muchas cuestiones que creo que son más que relevantes desde mi punto de vista.

En primer lugar, decir que Nela se equivocó, eso creo que no es discutible, y ella misma ha colgado una nota de disculpa en el muro de facebook su entidad. Pero equivocarse es de humanos, así como rectificar de sabios. Todos cometemos errores en nuestra actividad profesional junto a los animales (y en la vida, en general) que, por supuesto, tratamos de subsanar para aprender y, obviamente, evitar que aparezcan en el futuro. Quien diga que no los comete o ha cometido, se engaña a sí mismo y al resto, porque errar es sencillo… más de lo que pueda parecer. Y cuando cometemos un error y somos conscientes de ello, lo que nos gusta es que quien viene a decirnos que lo hemos hecho mal, no lo haga con saña, sino con cariño y respeto. No obstante, cuando hablamos de cuestiones tan susceptibles de levantar ampollas y emociones como es la tauromaquia, es fácil que esas respuestas también estén cargadas con un alto contenido emocional.

Conozco a Nela y sé que su compromiso con el bienestar animal y en contra del maltrato es real y sincero. Por eso, no me cuadraba la actividad, por eso no entendía qué hacía Lukas vestido como un toro jugando con los niños como si fuera un encierro. Como os digo pensé y pensé: ¿la habrán obligado desde la guardería? ¿es parte de otra actividad que desconocemos y que tiene otro objetivo “proanimalista”? ¿las fotos están sacadas de contexto? ¿es Nela una protaurina y yo no lo sabía?… finalmente, pensé que simplemente había podido surgir, que no le dio más importancia que la de un juego de pilla-pilla… y aquí está el error. Sin embargo, no me siento en disposición de hacer un juicio público de ella y su trabajo. No me siento capacitado pero es que tampoco sé si quiero.

Algunos pensarán que estas actitudes están en contra de lo que debe representar la IAA y que hay que dejarlo bien claro… pero, ¿no es mejor hablar con ella directamente y expresar nuestro desacuerdo? ¿no es mejor evitar el escarnio público y el sonrojo a una profesional cuyas intervenciones en este campo son exquisitas, y cuya actitud hacia los animales (salvando la cuestión) es ejemplar? Eso es lo que he hecho: he pensado, he hablado con ella y le he expresado mi intención de escribir este post en el que diría públicamente que no me gustó lo que hizo, que de los errores se aprende ¡vaya que si se aprende! pero que tenía y tiene todo mi apoyo y mi reconocimiento.

El post lo he titulado: Sawabona-sikhona. Ubuntu: Aprender de los errores. Ubuntu es un concepto que la antropología ha rescatado de la cultura africana, Ubuntu significa: “yo soy porque nosotros somos”, es decir que el bienestar o la felicidad dependen de cada uno de nosotros e influye al resto: no podemos ser felices si hay alguien de la comunidad que no lo es. No existen competiciones individuales porque el éxito o es colectivo o no es éxito. Y os preguntaréis ¿qué tiene que ver esto con Nela y su error? Yo creo que mucho: la IAA es una disciplina relativamente joven en la que todos los que nos dedicamos a ella, vamos colocando nuestro granito de arena para construir una disciplina seria a nivel técnico y científico. Por ello, necesitamos que todos los que estamos inmersos en este largo y delicado camino, lo hagamos de la mano, sin empujones ni metiéndonos el dedo los unos a los otros. Este camino lo tenemos que recorrer juntos y, si hay alguien que se sale de él o que pone una piedra, hay que apoyarle para que se dé cuenta de su error y siga ayudando a recorrer la senda. Juntos somos más y mejores. Por eso no quiero que ningún comentario mío desafortunado en facebook o en twitter haga caer a Nela, porque sé que si la tenemos a nuestro lado, como digo, seremos mejores.

De ahí las últimas palabras: Sawabona-shikona: es un saludo típico del norte de sudáfrica y, parece, origen zulú en el que la primera persona dice: Sawabona: “Te veo” lo que se ha interpretado como “Yo te respeto, yo te valoro. Eres importante para mi”, a lo que el interlocutor responde con Sikhona “estoy aquí” interpretado como “entonces, yo existo para ti”. Hay una historia que circula en las redes sociales sobre este saludo, y de la cual no he podido verificar su existencia. Es esta: “Cuando alguien hace algo perjudicial o errado, lo llevan a la persona al centro de la aldea y toda la tribu viene y lo rodea. Durante dos días, le dicen todas las cosas buenas que él ya ha hecho. La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno. Cada uno de nosotros, deseando seguridad, amor, paz y felicidad. Pero a veces, en la búsqueda de esas cosas, las personas cometen errores. La comunidad ve aquellos errores como un grito de socorro. Entonces todos se unen para erguirlo, para reconectarlo con quien es realmente y le cantan Sawabona, hasta que se acuerda totalmente de la verdad de la cual se había desconectado temporalmente y responde Shikona” Hay versiones más extendidas de esta supuesta tradición. Más allá de si existe o no, lo cierto es que es una noble enseñanza: si hay alguien que ha cometido un error, no hay que apedrearlo ni ajusticiarlo, hay que recordarle todo lo bueno que hace y nos enseña para que reconduzca sus errores.

Estoy seguro que a Nela, no le hace falta que le digamos que es una gran profesional cuyos proyectos deberían ser un ejemplo para muchos. Ayer se equivocó, por eso yo, por si tuviera alguna duda sobre ella misma, le recuerdo que no está sola y que todos hemos aprendido de su buen hacer. Sawabona, Nela.

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