El poder de la nariz: tu perro será feliz si le dejas olfatear.

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A día de hoy, creo que a nadie se le ocurre discutir la idea de la importancia del olfato como el mejor y más poderoso de los sentidos en el perro. En los últimos tiempos, son muchos los científicos que se han preocupado por entender cómo funciona y cuáles son las estructuras que controlan su funcionamiento y, por supuesto, cómo siente nuestro perro y qué información consiguen a través de su nariz. Una de esas científicas es Alexandra Horowitz que, a través del portal de conocimiento en red TED-ed ha compartido una interesante lección: How do dogs “see” with their noses? ¿Cómo ven los perros con sus narices?

Alexandra está al frente del Dog Cognition Lab (EE UU) dedicado a la investigación y desarrollo de las capacidades cognitivas del perro. Entre sus líneas de investigación, está precisamente la influencia del uso del olfato en la percepción del entorno en los cánidos y su repercusión a nivel cerebral. Pero, ¿tan importante es este sentido para el perro? Como se observa en el vídeo hay dos datos que son reveladores: el número de células receptoras olfativas es de 300 millones en el perro, por los apenas 5 millones que tenemos los humanos. Así mismo, la región que el cerebro del perro dedica para procesar la información captada por el olfato es bastante más grande que la que usamos nosotros, tanto es así, que en el perro es un lóbulo diferenciado, el lóbulo olfativo. Esto nos da una idea de la importancia que, a nivel fisiológico y mental tiene este sentido en el perro. Por llamarlo así, los perros son seres eminentemente olfativos, mientras que los humanos, somos eminentemente visuales.

¿Esto qué quiere decir? Significa que la información más relevante que el perro obtiene de su entorno, es aquella que le llega a través de su nariz. Un perro, cuando está olfateando, está consiguiendo información sobre el objeto o el lugar que está reconociendo: qué sustancias hay presentes en el ambiente y, algo fundamental, también son capaces de tomar información temporal: detectan lo que hay en el momento pero también quién estuvo allí, qué hizo o qué comió. Por ejemplo, cuando un perro olfatea un árbol, está tomando información actual sobre cómo huele el árbol en sí, pero también sobre quién orinó allí, qué comió el perro que lo hizo, si era macho o hembra o si ese perro estaba enfermo. Esa capacidad maravillosa es la que hace que los perros sean también unos compañeros (cada día más imprescindibles) en labores como la detección precoz de enfermedades o la búsqueda de personas desaparecidas.

Así pues, y dando sentido al título, dejar que tu perro reconozca su entorno con su nariz es hacerles felices dado que podrán obtener mayor y mejor información de todo aquello que les rodea y, por supuesto, activarlos a nivel mental (muy importante por ejemplo, en perros geriátricos). De hecho, a día de hoy, la realización de trabajos de olfato se va imponiendo en el sector del adiestramiento como una manera estupenda de poder entrenar y disfrutar con nuestros perros. Ellos perciben el mundo a través de la nariz, así que, como consejo profesional y aunque a muchos les parezca muy pesado, dejad que vuestros perros olfateen todo lo posible durante los paseos. Yo siempre digo lo mismo, si vamos a caminar con nuestros amigos perrunos, es preferible recorrer 500 metros y que lo haya olfateando todo, que hacer varios km y que la nariz de vuestro perro no haya podido detenerse a descubrir SU mundo o Umwelt o cómo perciben el mundo los perros(aunque de esto último ya hablaremos en otro post).

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