[Película] Quill – Un perro extraordinario

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Aquellos que trabajamos con perros que dedican parte o toda su vida a ayudar a otras personas, sabemos lo difícil y entregada que es para ellos. Mi amigo Willy, entrecanero empedernido, dice que lo peor que le puede pasar a un perro en esta vida es, primero; ser perro de asistencia y, después; de terapia. Y, es cierto, porque estos peludos de cuatro patas se entrenan para entregar su vida como fieles compañeros de viaje de personas que requieren de su ayuda sin esperar nada a cambio, más que una caricia o un trocito de comida en algunos casos.

Gracias a Caro, otra entrecanera y también amiga, conocí la película que hoy comparto con vosotros: Quill, un perro extraordinario (Japón, 2004) que cuenta la vida de uno de esos perros guía que unen su vida a la de una persona ciega para mejorar y hacer más fácil su día a día. La película (no entraré a valorar si es merecedora de un Óscar o no) muestra cuál es el camino que siguen aquellos perros que no eligen ser perros guías pero que, por sus cualidades sociales, mentales y físicas, son seleccionados para ello. No os contaré más porque creo que merece la pena verla. Eso sí, haceros con una caja de pañuelos porque la necesitaréis.

Creo que quienes queremos, entrenamos y respetamos a nuestros perros como compañeros y amigos, no albergamos duda sobre la sinceridad que guardan los actos de cariño y amistad que nos regalan día a día. Porque haya sucedido lo que sea, día tras día, están ahí junto a nosotros, haya salido mejor o peor el trabajo siguen moviendo su rabo y ofreciéndonos su mirada cómplice y tranquilizadora. Cuando estamos tristes o nos sentimos mal, los buscamos para conseguir consuelo y ellos nos ofrecen su paciencia y su quietud, sin juzgarnos, sin decirnos: ¡Eh, hoy has hecho mal las cosas! Simplemente están ahí. Como también lo están en los buenos momentos: en el juego, en la risa, en la compañía, en el paseo… Por estas y otras razones, quiero dar las gracias a todos aquellos perros  guías, de asistencia o terapia que ayudan al ser humano, el mismo que otras veces lo abandona o lo maltrata. Ellos, mucho más que algunas personas de este mundo, merecen nuestro respeto y nuestro reconocimiento.

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